Te presento a cuatro enemigos de nuestra salud que nos quitan energía y nos enferman. Al final, tienes un DESAFÍO SEMANAL para que empieces a mejorar tu salud de forma gradual y estés rebosante de energía.

El primer gran enemigo de la salud son los alimentos enlatados: Latas de verduras, conservas, etc.

Nuestro segundo enemigo son los alimentos procesados: Salchichas, chips, bebidas cola, refrescos, zumos de fruta, galletas, magdalenas, pasteles, cajas de cereales para desayunar, condimentos como mostaza.

El tercero, los alimentos congelados.

Estas tres formas de comercializar los alimentos los convierte en comida basura.

¿Por qué? Porque cuando los vas a comer ya son alimentos muertos, no tienen la vitalidad ni la energía que ese mismo alimento tiene en su estado natural.  ¿Qué puede esperar de un alimento así? Muy poco, aunque sea de origen biológico, ecológico, orgánico, y lo hayas comprado con mucho cariño.

Hay que usar alimentos frescos. No estoy hablando de comer cosas crudas, sino del origen de los alimentos y sus energías. Desde que se recoge de la tierra hasta nuestro plato, los alimentos tienen que sufrir la menor manipulación posible.

El cuarto enemigo es el microondas, que  destroza todas las propiedades de los alimentos.

Qué sí, que sé que es fácil tener latas y congelados o calentar una taza de leche en el micro. Nos acostumbraron a eso como algo positivo pero no siempre lo fácil es lo mejor. Si quieres tener una gran vitalidad, estar en tu peso natural y tener mucha energía, tienes que hacer cambios en tus costumbres.

No quiero hacerte sentir culpable cuando abras una lata de verduras o cocines una salchicha. Mi misión es que tengas la información en tus manos y que tú decidas.

Lo perfecto es tener tu propio huerto biológico y lo peor es comprar enlatados, congelados o procesados. Entre esos dos extremos tienes que intentar el equilibrio. Ya tienes los dos extremos y ahora te toca elegir a ti.

DESAFÍO SEMANAL

Hoy mismo puedes empezar a combatir al microondas: calienta las cosas en una olla como se hizo siempre.

Con respecto a los enlatados, procesados y congelados, hoy mismo deja de comprarlos mientras consumes los que te queden. Cuando ya no estén en tu casa, irás poco a poco recuperando la energía y la salud.

¿Te atreves?